El sombrero de Copete
EL SOMBRERO DE COPETE
Llegó a la ciudad un circo con una gran carpa de color
amarillo.
Las rayas deslumbraban con su brillo las fachadas de los
pisos.
Parecía un sol tan bonito como el que dibujan en el
colegio los niños.
Todos querían ir al circo para ver al payaso más
famoso del siglo.
Le llamaban el payaso Copete por el pelo levantado
sobre su frente.
Y cantaba las canciones más alegres dedicadas a los
peques.
Tenía tanto éxito entre la gente que nunca había butacas
suficientes.
Sacaban a la venta los billetes y se agotaban en un
periquete.
Copete tenía un sombrero, un gorro con alas blancas de
terciopelo.
Y cuando las alas se movían, todo el público le aplaudía.
Una niña vio el circo desde su habitación y lo celebró
con mucha ilusión.
Sus padres no tenían entradas para la función y se lo
contaron con preocupación.
Se llevó una enorme decepción, pero el día señalado
encontró la solución.
Bajó a la calle con decisión y se sentó en la acera
para oír la actuación.
La música empezó a sonar cuando Copete apareció en la
pista central.
Se colocó su gorro mágico y la grada aplaudió con
mucho ánimo.
De repente, atravesó la carpa un golpe de viento invisible
Y el sombrero salió fuera del circo volando como un
cisne.
Velozmente, el payaso corrió detrás hasta que una
brisa apacible
Lo depositó con suavidad sobre la cabeza de la niña
triste.
Copete tenía un sombrero, un gorro con alas blancas de
terciopelo.
Y cuando las alas se movían, todo el público le
aplaudía.
Copete le preguntó: ¿Cómo te llamas?
—Mi nombre es Andrea— contestó cabizbaja.
—¿Y por qué estás llorando? — le volvió a preguntar emocionado.
—Porque no he podido ir al circo para ver a mi payaso preferido.
—¡Eso tiene fácil respuesta! si me das el sombrero, te
invito a la fiesta.
La niña se levantó muy contenta de tener a Copete tan cerca.
Juntos de la mano subieron al escenario con el gorro extraordinario.
Recibieron una fuerte ovación al anunciar que continuaba
la sesión.
Volvió a tocar la orquesta y Copete se ajustó el sombrero
con firmeza.
Andrea se sentó en la silla del payaso y cantó su
canción favorita a su lado.
Copete tenía un sombrero, un gorro con alas blancas de
terciopelo.
Y cuando las alas se movían, todo el público le aplaudía.