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Chat: Ing. Charla, plática, conversación.

 

Desde hace algún tiempo Mary y Elizabeth esperaban con ansia todas las noches a eso de las 10:00 PM o las 11:00 PM para poder conectarse con Frank y David. Estos dos eran unos chicos muy educados de conversación agradable que se conectaban todas las noches y ya llevaban algún tiempo charlando con ellas.

 

-Mary, ya casi es la hora de que los muchachos escriban.

-Si, lo sé. Son casi las 10:00 PM y ya estoy desesperada. Estoy como nerviosa.

-Yo también… ¿Cuál te agrada más?

-No sé, los dos son muy lindos, pero creo que me gusta más David. Es más tierno y no es tan fiestero como Frank.

-Si pero Frank debe ser mejor bailarín, trabaja y tiene carro. A mí me gusta más Frank.

-Tú siempre tan materialista. Recuerda que nosotras no podemos ser así.

-¡Mira Mary! ¡Ya escribieron!, ¿qué dicen?

“Buenas noches, ¿están ahí?”

-Mary, diles que sí, diles que sí.

-Está bien “Si, estamos aquí. Ya estábamos esperándolos”

“¿Cómo están?”

“Bien ¿y ustedes?”

“Bueno Frank está un poco trasnochado porque salió a bailar ayer y llego algo tarde. Yo si estoy bien.”

-Viste, Frank si baila.

-Está bien quédate quieta.

“Queremos saber un poco más de lo que piensan”

“¿Que quieren saber?”

“¿Que creen ustedes que pueda ocurrir con la situación económica del país?”

-¿Por qué nos preguntan esas cosas? ¿Será que creen que somos analistas de política o que les pasa?

-Déjalos tranquilos, no seas necia. Solo quieren saber nuestra opinión acerca de algunas cosas.

-No les digas nada. Si les dices solo hablaran de esas cosas. Como si a nosotras nos importara eso.

-A todos nos debería importar. ¿Tú no tienes familia allí en ese país? Además, son personas también. Si yo pudiese ayudar en algo lo haría.

-Pero a mí me gustaría hablar de otras cosas con ellos.

“¿Hey, todavía están allí?”

“Si, todavía estamos.”

“Si no quieren hablar hoy no importa. Podemos  hablar mañana.”

“Discúlpennos de verdad, es que Elizabeth y yo tenemos una pequeña diferencia de criterios.”

“Está bien. Entonces hablamos mañana. Adiós”

“Adiós…”

-Ves, por tu culpa. Casi ni pudimos hablar con ellos.

-Ahora soy yo. Tú sabes que yo quería hablar con ellos. Aquí casi no conocemos a nadie.

-¿Entonces? ¿Por qué les dijiste que se fueran?

-Para que tú entendieras que debemos hablar de lo que ellos quieran. Sino entonces no volverán a comunicarse.

-Ok. Mañana seré buena y hablaremos de las cosas que ellos quieran. Así sean cosas aburridas.

 

Así pasaron muchos días más. A eso de las 10:00 PM ó las 11:00 PM ellas les escribían a ellos, todo los días y ellos siempre les hacían conversaciones que a ellas realmente no les interesaban mucho; sobre todo a Elizabeth.

Los chicos, siempre curiosos, le preguntaban su opinión sobre todas las cosas: “¿Que creen de esto?”, “¿Qué saben de aquello?”, que si la guerra, el presidente, la universidad, y demás… siempre las conversaciones eran iguales hasta que un día…

 

-Mary, ¿Me dejas escribir hoy a mí?

-¿Para qué?

-Es que siempre escribes tú. Algún día me debe tocar a mí.

-Bueno Eli, pero ten cuidado con lo que les escribes.

-Está bien… ¡estoy emocionada! Es primera vez que me toca a mí escribir.

-Tranquila, vamos a esperar a que se conecten.

 “Buenas noches. ¿Cómo están?”

-! Ay, se conectaron!

-Bueno, escríbeles. Tú sabes como es. Ya me has visto escribirles bastantes veces.

-Bien, ya voy.

 “Hey, ¿están ahí?”

 “Si, ¿Qué tal?”

 “Bueno, bien. ¿Podemos hablar hoy?.”

 “Claro. ¿Qué quieren?”

-Viste que es sencillo escribirles.

-Si.

 “Queríamos preguntarles si no han sabido nada nuevo de la situación económica del país para estos últimos días.”

 “No, no tenemos ninguna información de eso.”

 “¿Seguro?”

 “¿Acaso me crees una mentirosa?”

 “No, pero cálmate. No fue mi intención molestarte.”

-Eli, no les hables así. ¿Por qué le escribes eso?

-Tranquila Mary.

 “No, no es que este molesta. Lo que pasa es que ya no quiero seguir hablando de esas cosas con ustedes día tras día.”

 “¿Entonces no quieren que nos volvamos a hablar?”

 “No es eso, al contrario, me gustaría que habláramos de otras cosas. Como de ustedes y sus cosas, o de las cosas de nosotras.”

 “¿Y por qué?”

 “No sé, que les parece si un día Mary y yo nos les aparecemos por allá para que nos conozcamos y hablemos mejor.”

-¡Elizabeth! No les digas esas cosas.

“No, ni se les ocurra.”

“¿No creen que ya nos deberíamos conocer?”

“¿Qué es lo que les pasa? Déjense de cosas.”

“Bueno, si no les interesa conocernos entonces ¿Por qué todos los días nos hablan?”

 “Yo creo que mejor deberíamos dejar de hablarnos un tiempo.”

“A decir verdad yo creo que está bien. Adiós…”

-Eli, no debiste hablarles así. Ahora ya no volverán a conectarse.

-Ya vas a ver que sí. Mañana se volverán a conectar.

-Sinceramente, no lo creo.

 

Y eso fue todo, por un lado las chicas se quedaron esperando que ellos se conectaran de nuevo, la espera ha sido muy larga (todavía siguen esperando). Los muchachos por su parte no se conectaron más nunca y para ser más claros, verán cual fue la conversación que estos muchachos sostuvieron ese día después que Eli les dijo “Adiós”.

 

-Frank, ¿ya se fueron?

-Yo creo que sí.

-Coño, que susto.

-¿Y si de verdad se nos aparecen por aquí?

-No pana, déjate de vainas. Lo que debemos hacer es botar esa tabla de Owija y olvidarnos de esa vaina parasiempre.

-Está bien. Vamos a botar esa vaina.




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