El ruído del silencio
Cierta vez, no se escuchó el sonar de la campana
ni tampoco el canto del pajarillo.
Cierta vez, el sol no amaneció
ni tampoco brilló la luna.
Cierta vez, el mar no trajo las olas
ni tampoco llegó la marea.
Cierta vez, nada pasó
ni tampoco alguien se percató.
Cierta vez, el mundo llegó a su fin
y nadie lo lloró.
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BETO BROM
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*Registrado: Safecreative N°1301314508510
El mundo ya está agonizando.
Un poema tristemente premonitorio. Un saludo.
Agradezco tus huellas, Teresa.
Abrazotes, amigaza.
B.B.
Simplemente me encanta. Un saludo
Muchas gracias por llegarte, Carmen.
Abrazotes
B.B.