Frío despertar

Frío despertar

Fue un oscuro y frío despertar con piel de pollo incluida, no obstante le embargaba una profunda emoción por saberse poseedor de uno de los secretos mejor guardados entre los grandes misterios del universo. Desnudo, en la fría oscuridad, tenia la absoluta certidumbre de ser depositario de la esquiva verdad. Asumía con resignación la dificultad de poder decírselo al mundo. Arrastraba el inconveniente de que le habían quitado las patas, las tripas, las plumas y la cabeza. Pero lo aceptaba y reconocía como gajes del oficio. Fue durante la espera, al despertar de la conciencia, cuando descubrió que con la puerta cerrada, la luz de la nevera se apaga. Pese a las gélidas tinieblas se mantuvo despierto, inmóvil, arrogante y orgulloso de ser un pollo listo para el horno.

 




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