Ánth

Ánth

Eden, una ciudad grande del este del Mundo Real, ciudad central de toda el reino, está ciudad se divida en grandes ríos, esto son: Verdad, Amor, Paz, Bondad, esto ríos conectados daban vida a todo lo que estaba allí…

En esta ciudad, vive Ánth, un joven con sueño de volverse un genio en la Escuela del Conocimiento.

-¡Máma! Hoy llegaré algo tarde – dijo Ánth.
– ¡Ten cuidado cariño! – respondió su madre.
-¡Está bien!

Mientras Ánth caminaba por las plazas de la ciudad, había un hombre llamado El Enviado que ya llevaba días allí, diciendo a gran voz: ¡La maldad entra aquí! ¡Huyan! ¡la maldad!, al darse cuenta, se sentía mal y no podía dejar de pensar en eso.
En la noche, ya al dormi, él entra en un sueño profundo y ve a dos grandes caballos uno es negro y su jinete parece un hombre fuerte y el segundo un gran caballo blanco pero parece no estar montado por alguien, aún así es contralodo, todo esto veía estando en medio de los cuatro ríos.
-¡ahhhhhs! Tranquilo Ánth la realidad no es un sueño, tranquilo – grito al despertarse

Sé quedo despierto hasta la hora de irse a la escuela. En el camino el paso cerca de la biblioteca, acercándose encontró un artículo, “La Verdad que gobierna el Mundo Real”, esto más lo interesó en todo lo que decía El Enviado.
Su cabeza daba vueltas y solo hablaba para sí mismo…

– ¿Qué es lo que quiere decir esto del mal? ¿Por qué está pasando esto justo ahora? La realidad también es un sueño, quizás, esto puede ser al revés. – pensaba todo esto y de lo que podría pasar.

Ánth siempre estaba solo, desde los sucesos del El Enviado, pasaba meses y meses meditando un libro que al parecer tenía las respuesta para algo. El libro no tenía nombre y solo páginas vacías.

Pasaron días, meses y años, en donde él meditaba cada cosa a su alrededor. Siempre veía a las misma personas, a sus familiares, todo lo que le rodeaba tenía un sentido para él, quería darle forma a todo lo que en ese entonces se ha establecido. Un día volvió a tener otro sueño, el caballo blanco, parecia tirado en el suelo, mientras Anth estaba en el centro de los cuatro ríos y una voz del aire decía: ¡El Invisible descansa, pero se levantará! Solo 18 horas por cada río y volverá.




  • 0 Comentarios

    Dejar una respuesta

    Contacto

    info@scriboeditorial.com
    666 47 92 74

    Envío
    o de las

    Inicia Sesión

    o    

    ¿Ha olvidado sus datos?